Caso de diastemas con ortodoncia invisible en Jaén
septiembre 28, 2026 7:58 amLa ortodoncia invisible resuelve mucho más de lo que se ve a simple vista. El caso de Adriana es un buen ejemplo de ello. Cuando llegó a nuestra clínica dental en Jaén lo que más le preocupaba era algo muy concreto: los espacios entre sus dientes. Esos huecos que aparecen entre las piezas y que en odontología llamamos diastemas. Pero detrás de ese problema visible había algo más que había que corregir para que el resultado fuera estable y duradero.
La situación de Adriana al llegar a consulta
Adriana tenía varios diastemas en los dientes superiores, especialmente visibles al sonreír. Pero cuando analizamos su caso con detalle encontramos la causa real de esos espacios: su mandíbula estaba ligeramente adelantada respecto a donde debería estar. Esa posición alteraba la mordida y era precisamente lo que generaba la separación entre los dientes de arriba.
Además, su paladar era algo estrecho, lo que hacía que la sonrisa frontal resultara menos amplia y luminosa de lo que podría ser.
Teníamos por tanto tres objetivos encadenados: corregir la mordida primero, cerrar los espacios después y ampliar ligeramente el paladar para que la sonrisa ganara en presencia y naturalidad.

Qué hicimos y en qué orden
Con la ortodoncia invisible el orden del tratamiento importa tanto como el tratamiento en sí. En el caso de Adriana empezamos ajustando la mordida: mientras la mandíbula esté adelantada, cerrar los diastemas sin más sería como tapar una gotera sin arreglar la tubería. Los espacios volverían.
Una vez corregida la relación entre ambas arcadas, los alineadores fueron cerrando progresivamente los espacios entre los dientes superiores y ampliando el paladar de forma controlada. Este ensanchamiento no es brusco ni incómodo: se consigue de manera gradual a lo largo de la secuencia de alineadores, y el resultado es una arcada más ancha que enmarca mucho mejor la sonrisa cuando se ve de frente.
Todo el proceso se completó en menos de un año.

El resultado: de una sonrisa infantil a una sonrisa adulta
Esta es la descripción que mejor resume lo que consiguió Adriana. Los diastemas daban a su sonrisa un aspecto desproporcionado, más propio de una dentición en desarrollo que de una sonrisa adulta consolidada. Al cerrarlos y ampliar el paladar, los dientes ganaron presencia, la sonrisa se volvió más simétrica y el conjunto del tercio inferior de la cara cambió notablemente.
Para terminar de dar luz a todo ese trabajo, completamos el tratamiento con un blanqueamiento dental. Una sonrisa bien alineada y más blanca es el punto final natural de un caso como este, y en Adriana el cambio fue especialmente llamativo porque el blanco acentuó todavía más la amplitud y la armonía que la ortodoncia había conseguido.
Si tienes separaciones entre tus dientes y quieres saber qué hay detrás y cómo se resuelven, puedes leer más sobre cómo abordamos los distintos problemas de alineación en nuestro artículo sobre la importancia de una alineación dental adecuada o conocer todas las opciones de tratamiento en nuestra sección de ortodoncia invisible.
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Caso clínico publicado con autorización de la paciente. Artículo elaborado por el equipo clínico de Clínica Dental en Jaén. La información tiene carácter divulgativo y no sustituye al diagnóstico profesional personalizado.
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